
Definitivamente surrealista, esta propuesta del director Michel Gondry es innovadora, hace que el espectador no se despegue de la pantalla, pues podría perderse alguna secuencia interesante. La ciencia de los sueños, es un filme rico en lenguaje cinematográfico. Flash backs, flash forwards, elipsis, el empleo de cámara rápida así como zoom hacen que la trama se vuelva cada vez más impredecible. No obstante, la trama y el lenguaje cinematográfico no son los únicos elementos que hacen que un filme sea bueno o malo. La participación de los actantes es fundamental. Afortunadamente, “La ciencia del sueño” cuenta como actores como Gael García.
Anteriormente, manifesté que el filme es definitivamente surrealista, debido a que emplea imágenes que no necesariamente se rigen bajo un razonamiento lógico, pero que definitivamente son parte esencial en la interpretación de la película. Gondry, responsable de películas innovadoras entre ellas “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” que dicho sea de paso, es una de mis películas favoritas. Me apoyo en la temática de la anteriormente mencionada película para emitir un juicio acerca del estilo del director. Gondry involucra en su trabajo contenidos relativos al los sueños, viajes dentro de los mismos.
Encontré dentro del trabajo del Michel Gondry, algo de intertextualidad con la “Naranja Mecánica” de Kubrick (obra literaria de Anthony Burgess) especialmente en lo que respecta al empleo de la cámara rápida. Además el estilo pop también juega un papel importante, tanto en la vestimenta de los actantes, como en la escenografía, el papel celofán, las burbujas, las secuencias en las que está soñando y vuela, etc. Quizás sea un error de generalización de mi parte, sin embargo, me parece que al director, le agrada transmitir al espectador la constante problemática del romance, y especialmente del romance “complicado”, pero que al final será lo más cercano a un final feliz.
Probablemente, en el desarrollo del filme el espectador se confunda, pues, en algunas secuencias, no sabemos si el actante está soñando o ya está viviendo un episodio real. El personaje principal es Stephan, un muchacho que se muda a Francia, donde conoce a una joven llamada Stephanie, se enamora de ella, sueña que se van casar. Entonces se evidencia la teoría de Freud, los sueños son deseos inconscientes. Stephan a través del amor, se desinhibe un poco, pues es realmente tímido.
Una de las secuencias que particularmente me gustó es unas de las últimas escenas, cuando mediante un plano detalle se ve el bosque terminado, como respuesta al reclamo que Stephan una vez le hizo a su vecina; “Nunca terminas lo que empiezas”. El filme, aunque empela muchos elementos correspondientes a la fantasía, como por ejemplo una máquina del tiempo, es bastante realista a la final. Muchas veces huimos de nuestra realidad, y quisiéramos que aquello que soñamos pertenezca a esa realidad.
Quizás la película no nos deje una moraleja, claro está que ese no es el fin de un trabajo cinematográfico, sin embargo, por un instante nos transporta al mundo de los sueños, a la fantasía del amor, al fin y al cabo, ¿qué hay de malo en soñar?
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