El 24 de Marzo de 1976, empieza un período de tortura y amargura para la República de Argentina; desde este día, se da un giro de 360 grados, la suspensión de actividades políticas, la censura a medios de comunicación, literatura y arte; la disolución de partidos políticos, desaparición de libros y textos que contengan información, y la peor de todas, la desaparición de más de 25.000 personas son las medidas de la dictadura.
Ahora bien, no solo erran secuestrados quienes se consideraban que pertenecían a algún grupo subversivo, los niños recién nacidos de madres que daban a luz en centros de detención, eran robados, entregados a familias militares y reconocidos por las mismas, otro suceso importante fue la denominada noche de los lápices, estudiantes que exigía una boleta desaparecieron por este motivo.
Desde un punto de vista, quizás moralista, considero que estas medidas eran destructivas para toda una nación, con qué derecho la autoridad puede decidir sobre la vida de los demás, creo que no existe motivo alguno para separar a una madre de sus hijos, robar niños, entregarlos a otra familia, regalarlos, como si fueran simple cosas; como si no tuvieran sentimientos, nadie puede decidir con la vida de otro ser humano, uno es quién decide que hace y que no hace. Por otra parte, tampoco se puede silenciar a la gente, es un crimen el atentado a la libertad de expresión, cada individuo es libre de pensar y creer en lo que este crea conveniente o apropiado.
Como consecuencia del despiadado e inhumano secuestro de criaturas, surgió un grupo de madres desesperadas y desconsoladas por la desaparición e sus hijos, a este grupo de mujeres se les conocían como las madres de la plaza de Mayo; su principal característica era su oposición al gobierno. El mundial fue uno de los sucesos que podía brindar un poco de felicidad a un pueblo sumergido en la desesperación y derrota; sin embargo, mientras los jugadores se concentraban en la cancha, el pueblo argentino derramaba las más entristecidas lágrimas, por esto los diarios mundiales se enfocaron en publicar en sus primeras planas la victoria del conjunto argentino, dejando el conflicto político en un segundo plano.
Las medidas para hacer que los secuestrados confiesen fueron sin lugar a duda tormentosas, la tortura se convirtió en el instrumento de investigación militar, mientras centros clandestinos eran los cómplices de los inescrupulosos que jugando a ser alguna especie de Dios decidía sobre la vida de millares de argentinos. Sin lugar a dudas, la dictadura militar no era la mejor solución para ponerle fin al Peronismo; a este proceso político se lo conoce como un proceso de reorganización, sin embargo, la tortura a la que el pueblo argentino hizo frente durante casi seis años no se podría denominar como una re organización; la pregunta a todo esto sería:
¿Es necesario implantar un sistema dictatorial y extremadamente rígido para evitar guerrillas en nuestros países?
¿Es necesario jugar con la vida y sentimientos de miles de seres humanos?
Colombia un país que tiene presencia de guerrillas, es un país que necesita de una dictadura o una medida extrema como las que se tomó en Argentina, Chile, e incluso Ecuador e la presidencia de León Febres Cordero?
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